Presentación:

« Las palabras con las que nombramos lo que somos, lo que hacemos, lo que pensamos, lo que percibimos o lo que sentimos son más que simplemente palabras. Y por eso las luchas por las palabras, por el significado y por el control de las palabras, por la imposición de ciertas palabras y por el silenciamiento o la desactivación de otras, son luchas en los que se juega algo más que simplemente palabras..»

Jorge Larrosa

miércoles, 21 de mayo de 2014

La empresa

Buscaba empleo como tantos otros, si bien no era ambicioso, ponía especial énfasis en aquellas ofertas en las que el esfuerzo quedara marginado de los requerimientos, no por vagancia, ni por flaqueza, sino porque había de algún modo adquirido un cansancio crónico.
Ese aviso en particular, llamo de inmediato mi atención, no porque me pareciera una oportunidad interesante, sino que lo llamativo era justamente lo engañoso de su redacción, a tal punto que me era imposible determinar cuál era el puesto a cubrir.
Ese día me levante muy temprano y me prepare como para asistir a una entrevista, ni muy formal, ni de entre casa, nada sobresaliente, pero si con ropa de poco uso. Tome el transporte público y llegue a la capital del país, con tiempo suficiente para disfrutar un café  en la esquina del lugar de la cita.
A las ocho en punto me presente y fui recibido por una amble señorita que se auto título “Assistant Chief Executive”. Luego de una breve espera, me condujo hasta una gran oficina donde quien oficiaría de anfitrión era un joven de poco más de una veintena, quien dijo ser “Head of human resources analyst”. Debo reconocer que su manejo de la verba era impecable, ya que en la media hora larga que duro el encuentro me deleito con el más variado léxico posible, eso sí, sin aclararme en ningún momento a que se dedicaba la empresa que representaba, ni que requisitos debía cumplir el candidato a ocupar la vacante que se ofrecía.
Pocos momentos después, tomábamos el ascensor y nos dirigíamos al piso 12, allí en un estar con varios cómodos sillones, había otros 10 candidatos como yo, todos muy concentrados en completar formularios. Tome mi lugar y revise la papelería, dándome pronto a seguir el proceder de los demás, en estas situaciones uno tiende a imitar a la mayoría, dejando para otra ocasión los destellos de individualidad.
Había, pasado una hora más, cuando se hizo presente otro sujeto, totalmente clavo, quien dijo ser “Senior Assistant Head of management”, de evidentes habilidades discursivas también, nos brindó una charla de unos cuarenta minutos, arengándonos a sentirnos dichosos si al final de la jornada se decidía nuestra incorporación. Otra vez se me exceptuó de conocer tanto fines de la organización como requisitos para la selección.
Bajamos ahora al piso 8, contaduría, y allí esperamos otra vez, unos veinte minutos más, cuando hizo su aparición el “Master Chief accountants”, si bien este personaje parecía más bien callado, sus palabras eran justas y directas, sin altisonancias. En poco tiempo, nos explicó que se nos entregaría un sobre, en el que se daría cuenta de la propuesta.
Demás está decir que mis expectativas como las del grupo habían llegado al máximo, que ya habíamos perdido la compostura y habíamos olvidado el espíritu de competencia propio de la situación.
-¡Excelente!, -Justo lo que buscaba. -¡Que oportunidad! Eran algunos de los comentarios que oí.
Dentro del sobre de color madera, en un papel de fina calidad, se encontraban  estas líneas:

Usted ha sido seleccionado para formar parte de nuestra excelentísima  empresa, company for corporate quality improvement, luego de un exhaustivo  examen preliminar, podemos determinar que sus capacidades son las necesarias para ocupar el cargo de “junior's section chief”. Este cargo requiere de una capacitación inicial a cargo del futuro jefe, por lo que deberá depositar en nuestra cuenta la suma de $ 5000 (pesos cinco mil) los que serán reembolsados una vez que empiece a desempeñarse en su futura oficina en concepto de acciones de la que a partir de ahora será “su” compañía. Bienvenido y a trabajar.
Luis coruptelli – Head communications analyst





4 comentarios:

  1. ¡Muy bueno Leo!!! De cuando la realidad supera a la ficción. ¡Felicitaciones!!!!

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  2. Jajajaa!!! Chin, Pum!!! Me río para no llorar... Más claro, imposible. Bienvenido al mundo del "business te hago la manganeta" Muy bueno, Leo!

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  3. Increíble! Muy bueno el cuento. Pero a eso estamos llegando. Qué pena de mundo...

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